Era una tibia tarde de 18 de octubre cuando nos reunimos por primera vez. Supongo que todos albergábamos dudas sobre lo que nos encontraríamos. ¿Quién será ésta que dirige el taller? Igual es un rollo. Sí, sí, seguro que alguno de vosotros lo pensó.
En fin, para mí también era todo nuevo, como cada inicio de curso.
Poco a poco nos fuimos presentando, todos con extremada humildad. Los hechos y vuestras ideas, lo que dijisteis y lo que leísteis me fueron confirmando que tenéis madera de escritores y de buenos lectores.
Eso sí, ahí estaré yo para daros ánimos pero también para espolear vuestra creatividad.
Trabajamos dos ideas:
"He descubierto que tengo cabeza y quiero aprender a leer"
Os lucisteis por primera vez en la clase. Me cuesta acordarme de todas las ideas brillantes, pero había de todo. Una vida es sueño mezclada con la caverna de Platón, unos nenes jugando al fútbol con sus cabezas, sin saber que podían hacer muchas más cosas. Un niño que creía que sabía leer pero que al leer a Walt Whitman descubrió que debía empezar de nuevo... En fin, perdonadme si no los nombro todos.
"La mosca soñadora"
Costó un poco más y todos me asesinasteis a la pobre mosquita. Menos algunos que la metieron en una residencia de ancianos. Ay, qué poca caridad. Pero las moscas han de darnos mucho mucho de sí. Incluso tuvimos una mantis religiosa. Bueno, más que religiosa, piadosísima, que un día de éstos nos tomará los hábitos y todo.
Éste es vuestro espacio, aquí, si me dais permiso, colgaré vuestros escritos o ideas de cada sesión y haré un resumen de vuestras aportaciones, por si os vais a las Maldivas de vacaciones y aún queréis estar al día.
Os saludaré de cuando en cuando desde aquí. No me olvido de vosotros.
Sabéis que tenemos entre manos Diario de un rencoroso.
Podéis mandar vuestras colaboraciones a oceanodeletras@yahoo.es
No hay comentarios:
Publicar un comentario